miércoles, 9 de mayo de 2012

LA HERMANA GEMELA DE LA MONA LISA

Esta ha sido una de las noticias del mundo del arte más importantes de todo el año 2011, y ahora esta empezando a ser conocida por el gran público y por todos los que amamos la pintura del Renacimiento.  

Se ha encontrado una copia “Hermana Gemela de la Mona Lisa” de Leonardo da Vinci, probablemente pintada en el propio taller del artista por alguno de sus discípulos mas próximos, simultáneamente a la Gioconda original, y bajo la atenta vigilancia del maestro, siguiendo cada uno de los cambios y modificaciones que hacía Leonardo sobre su propia pintura.

Recreación de Lisa pintada por Leonardo y Salai en el estudio.
Su estado de conservación es muchísimo mejor que la Mona Lisa del Louvre y probablemente es mucho mas fiel al colorido original que utilizó el maestro para su pintura, la obra de Leonardo que ahora podemos admirar en el Louvre se encuentra cuarteada bajo capas de barniz oscurecido y muy deteriorada.
La Mona Lisa  del Louvre y su Gemela del Prado

La tabla de la Mona Lisa se encontraba en Madrid en el Museo del Prado procedente de las colecciones Reales de los Austrias, probablemente traída por Pompeio Leoni cuando se trasladó a España desde Milán en 1566, contratado como escultor por Felipe II para trabajar en El Escorial. Se sabe con certeza que Pompeio Leoni fue también quien trajo con el los dos códices manuscritos de Leonardo encontrados en Madrid, en la biblioteca Nacional en 1964.

Nuestra Mona Lisa se exhibía desde hace más de 15 años en una de las salas de pintura italiana y se pensaba que era una copia realizada por algún Renacentista Flamenco del siglo XVI, tal vez Hans Holbein el Joven.

Esta es la imagen de la Mona Lisa de Madrid tal como se exhibía en el museo del Prado, antes de su análisis y restauración.
LA MONA LISA SOBRE FONDO NEGRO
Las dimensiones de la “Mona Lisa del Prado” son casi idénticas a las de la tabla original del Louvre: 76X57 centímetros para la copia de Madrid, mientras que la pintura original de Leonardo tiene 4 centímetros menos de alto y mide 77X53.

Uno de los motivos por el que se creía que nuestra Gioconda podía ser una copia realizada en un taller flamenco, era el tipo de madera sobre el que supuestamente estaba pintada, que se había identificado como Madera de Roble. Este tipo de madera era muy corriente en todos los talleres flamencos al norte de los Alpes, pero nunca se utilizaba en los talleres renacentistas italianos.

Pero además del tipo de madera de la tabla había otras diferencias importantes entre ambas pinturas que hacían sospechar (antes del último estudio técnico), que no se trataba de una copia completamente fiel al original:

-         La Mona Lisa del Prado tenía fondo negro. La “madonna” era idéntica en tamaño y en pose a la del cuadro de Leonardo pero aparecía sobre un fondo completamente negro en vez de ante un paisaje de los Alpes como en el cuadro original.

-        Su nitidez es mucho mayor, carece de los famosos “sfumatos” de Leonardo y su colorido es mucho más fresco y menos amarillento que el de la obra del Louvre.

-        Nuestra Gioconda tiene cejas. Todos los críticos estaban convencidos de que la  enigmática sonrisa de la Mona Lisa, que aparece cuando miramos a sus ojos, y desaparece cuando miramos directamente a su boca, había sido deliberadamente creada por Leonardo gracias en parte a estas cejas ausentes.

-      La Mona Lisa del Prado es más joven, aparenta de 20 a 25 años mientras que en el cuadro original del Louvre aparece como una mujer de mediana edad.


¿QUÉ SABEMOS DE LA MONA LISA? 

Antes de conocer  los recientes descubrimientos y todas las respuestas de los especialistas sobre las diferencias (y las semejanzas) entre ambas Giocondas, quizá conviene recordar por qué por qué se llama así a esta pintura, y quien fue realmente la  modelo que posó para el cuadro en el taller de Leonardo:

Se llamaba Lisa Gherardini ( Lisa en español es Elisa) segunda esposa del  mercader Florentino Francesco Bartolomeo del Giocondo, casada en 1495 con 14 años. “Monna” sería una abreviatura (un apócope) de “Madonna”, es decir “Mi señora”.   

En abril de 1503 Francesco Giocondo, probablemente para celebrar el segundo embarazo de su nueva esposa, compró una residencia mayor y encargó el retrato de su mujer al taller de Leonardo. Lisa Gherardini tenía 24 años cuando posó en el estudio de Leonardo.

Leonardo no solía poner títulos a sus obras. El nombre de Monna Lisa con el que se conoce la pintura se lo dio Giorgio Vasari, pintor, arquitecto, y escritor Florentino en su famoso libro: “Las Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue hasta nuestros tiempos”, publicado en 1550 (31 años después de la muerte de Leonardo en Francia en el año 1519). 

En la biografía de Leonardo publicada por Vasariescribe lo siguiente sobre esta pintura:
“Hizo para Francesco del Giocondo el retrato de su mujer Mona Lisa y, a pesar de dedicarle los esfuerzos de cuatro años, lo dejo inacabado.
Esta obra la tiene hoy el rey Francisco de Francia en Fontainebleau.
 Todo aquel que quisiera ver en qué medida puede el arte imitar a la naturaleza lo podía comprender en su cabeza, porque en ella se habían representado todos los detalles que se pueden pintar con sutileza. Los ojos tenían ese brillo y ese lustre que se puede ver en los reales, y a su alrededor había esos rosáceos lívidos y los pelos que no se pueden realizar sin una gran sutileza.
En las cejas se apreciaba el modo en que los pelos surgen de la carne, más o menos abundantes y, girados según los poros de la carne, no podían ser más reales. La nariz, con todas esas aperturas rosáceas y tiernas, parecía de verdad. La boca, con toda la extensión de su hendidura unida por el rojo de la boca y la encarnación del rostro, no parecía color sino carne real. En la fuente de la garganta, si se miraba con atención, se veía latir el pulso: y en verdad se puede decir que fue pintada de una forma que hace estremecerse y atemoriza a cualquier artista valioso.
 Mona Lisa era muy hermosa; mientras la retrataba, tenia gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para rehuir esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos. Tenia un gesto tan agradable, que resultaba, al verlo, algo más divino que humano, y se consideraba una obra maravillosa por no ser distinta la realidad”.

Giorgio Vasari escribió su famoso libro de biografías entre 1542 y 1550. Fue tal éxito en su época, que incluso fue ampliado y se hizo una segunda edición en 1568, y hoy en día es la mejor referencia que tenemos sobre todos los artistas y las obras del Renacimiento Italiano. Hay varias ediciones en Español, por ejemplo la de la Editorial Cátedra del año 2005, pero tambien podemos leer una traducción bastante buena en este enlace.

No es un libro muy objetivo según el concepto moderno del término, y se nota claramente su preferencia por unos pintores (como Leonardo) y su indiferencia hacia otros (como Botticelli). Además en la obra reúne datos auténticos junto con leyendas, anécdotas y rumores, e incluso probablemente incluye historias inventadas por el mismo Vasari, para hacer mas amena su lectura.

Como hemos visto, Vasari además de dar nombre a la pintura, describe el proceso creativo de la Mona Lisa en el estudio de Leonardo. Probablemente se basa en los recuerdos de su discípulo Francesco Melzi (del que hablaremos más adelante) cuando se entrevistó con el para escribir la biografía de Leonardo.  También describe con admiración muchos de los detalles de la pintura (incluidas sus cejas), así que sabemos con certeza que Vasari pudo estudiar y admirar la obra personalmente.
Su referencia al ambiente en el estudio de Leonardo durante la creación de la Mona Lisa (con gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre), nos indica que lejos de la imagen romántica del artista solitario en su estudio, haciendo investigaciones de mecánica y anatomía y retocando a veces sus pinturas inacabadas, en realidad en el estudio de Leonardo había muchos ayudantes y aprendices trabajando simultáneamente en diferentes tareas y diversas pinturas y probablemente había bastante bullicio.
A pesar de los datos que aporta la Biografía de Vasari, siempre han existido dudas sobre la verdadera identidad de la mujer que aparece retratada como la Mona Lisa.  Sigmund Freud estudió la pintura para apoyar sus teorías psicoanalistas sobre la homosexualidad y llegó a la conclusión de quela pintura reflejaba una preocupante masculinidad”, es decir, que el personaje retratado podría ser un hombre. 
Se ha debatido la hipótesis de que la Gioconda podría ser el propio Leonardo travestido como mujer, y también se han hecho estudios en los que se identificaba al modelo de La Gioconda con uno de los discípulos favoritos de Leonardo, que en esa época era un adolescente: Gian Giacomo Caprotti, llamado “Il Salai”, que a menudo hizo de modelo del artista y probablemente fue también su amante.
La Gioconda y Salai
Es muy probable que la pintura de la "Mona Lisa" del Prado sea una copia realizada por este mismo discípulo: Andrea Salai mientras Leonardo creaba la pintura original.
La modelo de la pintura: Lisa Gheradini, aparece sentada en una galería o balcón corrido desde el que se divisa un paisaje de los Alpes, que probablemente habría admirado Leonardo en Milán en su anterior estancia con Ludovico “El Moro”. 
En el lado de la izquierda de la pintura aparece un lago que probablemente es el de Como, mientras que en la parte de la derecha de pintura podemos ver un río, probablemente el Adda que atraviesa el lago de Como, aunque el nivel de las aguas entre ambos lados de la Mona Lisa no son concordantes y son imposibles desde el punto de vista de la hidrodinámica. En la derecha también aparece un puente que atraviesa el río Adda (que casi ningún espectador de la obra percibe), y que muestra una vez más el interés de Leonardo por la arquitectura y la ingeniería, por encima de la propia naturaleza. Se ha especulado sobre si el río de la derecha sería un recodo del Arno a su paso por Florencia (donde se hizo el encargo y se creó la pintura) y esto quizá podría justificar el desnivel entre ambas partes del cuadro.

LA CREACIÓN DE LA MONA LISA

En la primavera del año 1503 Leonardo acababa de volver a Florencia desde Milán y no tenía aún ningún encargo en perspectiva, así que probablemente aceptó el encargo privado de un retrato de la esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo: Lisa Gheradini, para celebrar su segundo embarazo.

La tabla fue pintada por Leonardo en su estudio entre 1503 y 1506, aunque nunca entregó la pintura original al mercader florentino. Cuando el artista abandonó Florencia para volver a Milán en 1508 aún permanecía inacabada y se la llevó consigo. Trabajó en ella de nuevo de 1510 a 1515 y nunca dejo de retocarla hasta el fin de su vida en Francia, donde se encontraba todavía en su estudio.

Es probable que uno de los discípulos mas próximos al pintor en Florencia fuera creando en paralelo al retrato original de Leonardo una copia del mismo, sin duda corregida por el propio artista (y puede que incluso retocada por la mano del maestro).

Copia  aparecida en 2005
Esta era una práctica habitual en los estudios del renacimiento, y Leonardo ya había tenido un pleito en Milán por hacer una copia del retablo de “La Virgen de la Rocas”, encargado por unos monjes para su iglesia de "San Francesco". El retablo final que realmente se entregó a la cofradía de monjes, era una copia y estaba hecho por uno de los alumnos de Leonardo que llego a ser un famoso pintor: Ambrogio dePredis, y que se expone ahora en la National Gallery de Londres  En el 2005 se descubrió incluso una tercera versión mucho mas parecida a la primera, que podría ser la copia realizada en el estudio mientras que Leonardo pintaba la obra original que nunca se entregó y que hoy esta en el Louvre.


Hay un ejemplo aún más impresionante de la costumbre habitual en el estudio de Leonardo de hacer copias mientras el maestro creaba la pintura original.   Se trata de la célebre pintura "Leda y el Cisne", una de las obras mas hermosas y aclamadas del maestro, que también fue propiedad del rey de Francia  Luis I y estuvo expuesta en el palacio de Fointeneblau.  En "Leda y el Cisne" aparece una doncella griega desnuda en la clasica pose de "contraposto", abrazando a Zeus en forma de Cisne Negro, con los cuatro hijos (nacidos de dos huevos) que había tenido la pareja:  Los Gemelos: Castor y Polux, Helena de Troya y Clitemnestra.
Es el único desnudo femenino pintado por Leonardo y Leda aparece como una mujer bellisima con un cuerpo femenino perfecto. Lo curioso es que este cuadro a pesar de ser tan conocido ya no existe, se ha perdido para siempre. Solo nos quedan varias copias, y una de ellas es la hecha por su discipulo mas querido: Francesco Melzi en el estudio, mientras Leonardo creaba su famosa pintura. La obra ahora esta en la Galería Uffizi y hasta hace poco se había atribuido a Jacopo Pontormo que fue también alumno de Leonardo en Florencia durante una temporada.
LEONARDO DEJA LA MONA LISA
Cuando Leonardo estaba trabajando aún sobre la Mona Lisa recibió un importante encargo de la Signoría Florentina: la creación de un fresco para la sala de “de los 500” (la sala de los diputados que gobernaban la “republica” de Florencia bajo la tutela de los Médici) en el Palazzo Vecchio de Florencia, mientras que para la pared de enfrente se había encargado otro fresco a su rival Miguel Ángel.  Ambos deberían estar finalizados antes de Febrero del año 1505.

El fresco encargado a Leonardo sería “La batalla de Anghiari” conmemorando una victoria de los Florentinos frente a los Milaneses. El diseño de Leonardo debía ser impresionante y se han perdido incluso los bocetos, pero afortunadamente se conserva una maravillosa copia de Peter Paul Rubens llamada “La lucha por el estandarte”, que reproduce la parte central del fresco original de Leonardo:
Copia de Rubens de la parte central del fresco de Leonardo
Aqui podemos ver también uno de los dibujos preparatorios del "cartón" del propio Leonardo.
Cabeza de Guerrero
Leonardo acabó su fresco, pero su estilo pictórico no era el adecuado para la elaboración de murales ya que su trabajo era lento y hacía numerosos retoques sobre la pintura antes de su secado, por ello en vez de emplear la técnica habitual en los frescos a base de tempera, que no admite ningún retoque, empleó una técnica diferente (al “encausto” probablemente la misma empleada en muchos de los frescos de Pompeya) con la que ya había tenido una experiencia desastrosa cuando realizó el fresco de “La Última Cena” en el refectorio de “Santa María delle Grazie” en Milán.

Leonardo intentó emplear hogueras para el secado de su pintura, logrando que se desprendiera la parte superior del fresco y probablemente estropeando también el de su rival.   Miguel Ángel tampoco acabó su mural sobre La batalla de Cascina que mostraba la victoria de los Florentinos sobre los Pisanos, porque no permaneció mucho tiempo en la ciudad de Florencia. Acabó el “cartón”  pero sólo una parte del fresco, y regresó a Roma en 1505 llamado por Julio II, para trabajar en la tumba del Papa.  Únicamente tenemos una copia de la parte central del cartón original de Miguel Ángel realizada por el pintor Bastiano da Sangallo.

Hoy ambos frescos están cubiertos por otros murales hechos bajo encargo de Cosme I de Médici por Vasari (autor de las “Vite” y también el artista que pintó todos los frescos de la cúpula del Duomo de Florencia: "Santa Maria dei Fiori").   Sin embargo, quizá por respeto hacia Leonardo, se cree que Vasari no se atrevió a enlucir con yeso el fresco original de Leonardo e hizo construir una pared separada unos pocos centímetros de la pintura original, que quizá se conserve aún en su antigua pared. 

Vasari escribió en el fresco titulado: “La Batalla de Marciano”, en un estandarte llevado por los guerreros la siguiente frase misteriosa: “Chi Cerca, trova”, es decir: “El que busca, encuentra, tal vez refiriéndose a esta pintura de Leonardo preservado y oculta para la posteridad por Vasari, en una cámara escondida tras su fresco.

De la documentación disponible sobre el mural de Leonardo  “La batalla de Anghiari” , sabemos que al menos uno de los ayudantes que colaboraban con el artista, y que también trabajaban en su estudio de Florencia, era de origen Español. Aparece en los documentos como Ferrando Spagnolo, pittorey probablemente se trataba del pintor nacido en Ciudad Real: FernandoYáñez de la Almedina, o bien el también pintor Hernando de los Llanos nacido en Cuenca (en el pueblo de Santa María de los Llanos) o tal vez en Albacete.

LAS GEMELAS SE SEPARAN

Cuando Leonardo aceptó el importante encargo del fresco de “La batalla de Anghiari” para la sala del Consejo de Florencia, inmediatamente dejó de trabajar en su pintura de la “Mona Lisa” y volcó todo su entusiasmo en su nuevo encargo; en los dibujos preparatorios y en la creación del “cartón” del mural a tamaño natural, e incluso en el diseño y montaje de un ingenioso andamio plegable para tener un rápido acceso a la pared donde pintaría el fresco.

Puede ser que la copia de la “Mona Lisa” que hoy tenemos en el Prado, haya sido la pintura que realmente entregó Leonardo al mercader Francesco Giocondo que había realizado el encargo. Si fue así, esta copia se habría ido elaborando por alguno de los mejores discípulos de Leonardo, en el propio estudio del artista en Florencia, al mismo tiempo que el maestro estaba trabajando todavía en la pintura original entre los años 1503 a 1506.

Leonardo conservó y siguió retocando su pintura original de la "Mona Lisa " durante toda su vida, quizá en busca del retrato más perfecto realizado nunca a una mujer.  Se llevó la pintura inacabada primero cuando regresó a Milán desde Florencia en 1508 y también cuando fue llamado por el nuevo Papa León X (El sucesor del papa Julio II, que era el segundo hijo de Lorenzo el Magnífico y realmente se llamaba Giovanni de Médici), y se trasladó a Roma con la Gioconda en el año 1513.

Sabemos también que cuando Leonardo finalmente se marchó a Francia en 1516 con su nuevo protector el Rey Francisco I (que acababa de reconquistar Milán a los Lombardos y después había firmado la paz con el Papa León X) se llevó con el tres pinturas: la "Mona Lisa", el "San JuanBautista" y la obra "Santa Ana, la Virgen y el Niño”, junto con todos sus instrumentos y sus codices llenos de notas de ingeniería, estudios de anatomía y de hermosos dibujos, y que estas obras permanecieron en su estudio hasta su muerte, en el castillo de Amboise, en Francia, en el año 1519.
Recreación de Leonardo con el Rey Francisco I de Francia
 LA GIOCONDA DESPUÉS DE LEONARDO

El Rey de Francia Francisco I compró la obra por 4.000 escudos de oro (un precio muy alto para la época) después de la muerte del pintor en 1519, quizá para tener un recuerdo de Leonardo al que quería  como un padre, y se la llevó primero al Palacio de Fontainebleau, y finalmente al Palacio de Versalles de donde pasó al Louvre tras la Revolución Francesa. Napoleón también se llevó la pintura a su residencia en las estancias de Josefina.

En el Louvre fue robada hace ya más de un siglo (el 21 de agosto de 1911) por un Italiano que la arrancó del marco y se la llevó bajo su bata (en la investigación se culpó del robo al escritor Apolinaire y al pintor Pablo Picasso).

Permaneció dos años y medio en paradero desconocido (durante los cuales fueron vendidas varias copias como “la autentica Gioconda” a millonarios americanos y a un coleccionista Brasileño, por un Argentino que luego se descubrió que había sido el auténtico “cerebro” inductor del robo). Por este motivo aún existen algunas dudas de que la Mona Lisa que se exhibe actualmente en el Louvre no sea una copia distinta del original de Leonardo, que tal vez se habría perdido para siempre durante el robo, o quizá podría estar en una cámara acorazada de algún coleccionista de arte sin muchos escrúpulos.

Una vez recuperada en Florencia después de más de dos años, fue expuesta en varias ciudades de Italia antes de volver al Louvre. Finalmente recibió el impacto de una piedra, y fue rociada con ácido en 1956 (ambos actos vandálicos en el mismo año)

La Mona Lisa del Louvre se exhibe hoy en día con la tabla dentro de una urna de cristal antibalas de 4 cm de grosor, cuyo ambiente: temperatura y humedad se mantienen constantes (a 20 °C y 50%), alejada del público por una barandilla que no permite admirarla muy de cerca.

Aunque es uno de los cuadros mas visitados del mundo, su estado es lamentable, como podemos apreciar en esta ampliación de su famosa sonrisa. La pintura esta cuarteada y los barnices muy oscurecidos

La sonrisa de la Mona Lisa con la pintura cuarteada
La tabla tiene una grieta vertical que llega hasta la cabeza de la modelo y que pudo producirse cuando fue arrancada del marco en su robo de hace un siglo (en 1911), pero al analizar la tabla con infrarrojos se ve que la grieta de 12 cm de largo es la parte visible de una grieta mas profunda que tal vez ya tenía la tabla desde un principio. En el siglo XIX se reparó la grieta con dos remaches por el reverso de la tabla en forma de lazo o de mariposa, aunque en la actualidad uno de ellos se ha perdido.


LOS DISCÍPULOS DE LEONARDO


Aunque Leonardo fue a Francia con Luis I como "primer pintor , arquitecto y mecánico del rey", ya no pudo pintar ninguna nueva obra porque sufrió una apoplejía que le paralizó el brazo derecho. Leonardo era zurdo, pero dejó los pinceles y en Francia solo realizó algunos bocetos y dibujos.  

En este último viaje de Leonardo a Francia junto con la "Mona Lisa", le acompañaron también sus dos discípulos más fieles, Giovanni Francesco Melzi procedente de una familia Milanesa noble pero empobrecida y Gian Giacomo Caprotti da Oreno conocido por el mote de Il Salai (el diablillo), que era hijo de unos campesinos de Milán . Estos discípulos le acompañaron durante gran parte de su vida en todos sus viajes y permanecieron con el hasta su último momento (Salai abandonó Francia un año antes de su muerte), recibiendo parte de su herencia.
 
Leonardo tuvo otros muchos discípulos en las diferentes ciudades en las que desarrolló su trabajo y algunos de ellos llegaron a ser pintores reconocidos como los Milaneses Giovanni Antonio Boltraffio y Ambrogio de Predis que imitaron perfectamente los claroscuros y los sfumatos del maestro.  Además de Andrea Salai y Francesco Melzi tuvo otros ayudantes como Ferrando Spagnolo del que ya hemos hablado, Pietro Marani, Alessandro Vezzosi, Bernardino dei Conti y el Milanés Marco d'Oggiono que empleaba también como fondo para sus retratos, paisajes y montañas de los Alpes muy semejantes a las de su maestro.
 El bello perfil griego de Salai dibujado por Leonardo

ANDREA SALAI
Gian Giacomo Caprotti entró a su estudio de Milán en 1490 como aprendiz con tan solo 10 años, y a pesar de sus travesuras que hicieron que Leonardo le pusiera el mote de Il Salai (el diablillo), llegó a ser un buen pintor que firmaba sus propios cuadros como Andrea Salai o Salaino.

También fue su modelo en varios frescos y pinturas, y aquí podemos verle retratado como San Juan Bautista
Salai como San Juan Bautista

Es bastante probable que Salai y el pintor mantuvieran relaciones homosexuales y sin duda esta fue la relación más estable de Leonardo (que nunca se casó ni tuvo hijos), ya que le acompañó durante casi toda su vida llegando a ser uno de sus discípulos más fieles (estuvo con el más de 25 años).  Salai abandonó a Leonardo en 1518 (una año antes de la muerte de su maestro) y regresó a Milán, donde se construyó una casa en uno de los viñedos de Leonardo que más tarde le legó el pintor en su testamento.  Murió pocos años después en Milán (en 1525) a consecuencia de un duelo.

FRANCESCO MELZI

En 1506 durante su segunda estancia en Milán, Leonardo incorporó a su estudio a un nuevo aprendiz que entonces tenía 15 años; se llamaba Giovanni Francesco Melzi, y era hijo de un aristócrata Milanés en la ruina.   Melzi no fue uno más de los muchos discípulos que trabajaban en el taller de Leonardo, sino que llegó a ser uno de los alumnos mas queridos del maestro, al que acompañó hasta su muerte, y asistió en los años de su vejez en Francia, cuando Leonardo tenía paralizada su mano derecha por una aploplejía (aunque afortunadamente Leonardo era zurdo).

Acompañó a Leonardo en todos sus viajes desde 1506 (como también le acompañaría la pintura inacabada de la “Mona Lisa”), primero en su traslado a Roma en 1513 llamado por el nuevo Papa Médici (León X) y luego a Francia en 1517 como protegido del Rey Francisco I.
Autorretrato de Francesco Melzi
Incluso desplazó en el cariño del maestro a su anterior discípulo favorito: Andrea Salai, recibiendo en los documentos de Leonardo el mote cariñoso de Cecho” y “Cechino”.  
Sus relaciones con el maestro no están muy claras: Vasari, que se entrevistó con Melzi para escribir la biografía de Leonardo en sus “Vite” insinúa una relación homosexual entre el discípulo y el maestro cuando dice de el que era: “Bellissimo fanciullo molto amato da Leonardo”. Sin embargo Melzi a su vuelta a Milán después de la muerte de Leonardo, se casó y tuvo ocho hijos.

Fue también su secretario particular, su albacea testamentario y quien administró su herencia durante 50 años. Heredó del maestro “los pinceles” y los valiosísimos códices de Leonardo, con el encargo (que nunca llegó a cumplir) de publicarlos, aunque gracias a su trabajo de organización y recopilación le tenemos que agradecer la supervivencia del “Trattato della Pintura” de Leonardo. Las posesiones y los viñedos del artista en Italia fueron repartidos entre su otro discípulo Salai, sus hermanos y su criado: Battista di Vilussis.

Vasari no menciona a Melzi como un gran pintor (mientras que  si lo hace así cuando habla de Salai), pero si sabemos que llegó a ser una gran dibujante y su participación en las últimas obras en el taller de Leonardo es indiscutible. Muchos de los dibujos y diseños de Leonardo únicamente han sobrevivido gracias a las copias de Melzi, mientras que los originales se han perdido.  La copia de la "Leda y el cisne" de la Galeria Uffizi también se ha identificado como una obra de Melzi.

También se conserva de Melzi el único retrato auténtico de la madurez de Leonardo, porque el “autorretrato” con el que habitualmente identificamos al artista, es imposible que represente su verdadera imagen ya que el pintor nunca llegó a tener una edad tan avanzada, y además el retrato aparece referenciado como el “Dibujo de un anciano” y no como su autorretrato.

¿QUIEN HIZO LA GIOCONDA DEL PRADO?

Miguel Falomir, jefe del Departamento de Pintura Italiana del Renacimiento del Prado, descarta por completo la intervención directa de la mano de Leonardo da Vinci en esta pintura, es decir; la copia debió ser realizada totalmente por uno de sus discípulos. Este mismo especialista cree que por su factura podría ser obra de alguno de sus dos discípulos más próximos: Andrea Salai ó Francesco Melzi, aunque también podría haber sido creada por otro de sus ayudantes en Florencia, incluso por “Ferrando Spagnolo”, lo que no dejaría de ser una curiosa coincidencia.  Miguel Falomir se inclina por el estilo pictórico de Francesco Melzi.
Flora de Francesco Melzi y la Gioconda del Prado
Sin embargo sabemos que Francesco Melzi no entró en el taller de Leonardo hasta la segunda estancia del artista en Milán, cuando viajó en 1506 desde Florencia, ciudad en la que había recibido el encargo de la Mona Lisa (en 1503) y comenzado la pintura que nunca terminó. Descartado Melzi, lo más probable es que la copia de la Mona Lisa del Prado proceda de la mano de su discípulo favorito: Andrea Salai.

El prado esta realizando ahora una investigación mas profunda sobre el posible autor, incluyendo además de sus alumnos Salai y Melzi a sus otros discípulos: Boltraffio que llegó a ser un pintor bastante reconocido, creando obras muy parecidas a las de Leonardo, Ambrogio de Predis de cuya mano probablemente es la pintura de 'La Virgen de las Rocas' que se expone en el Museo Nacional de Londres y Marco de Oggiono, nacido en el pueblo de ese nombre cercano a Milán, y del que tenemos en Madrid la obra 'Salvador adolescente' en el Museo Lázaro Galdiano.

 EL DESCUBRIMIENTO DE LA GEMELA

La historia del descubrimiento de la Gemela de la Mona Lisa ha sido espectacular:
El Louvre presenta en este mes de Marzo (del 29 Marzo al 25 junio de 2012) una importante exposición sobre la pintura de Leonardo Santa Ana, la Virgen y el Niño” que ha sido recientemente restaurada a fondo (en medio de una gran polémica).   Por este motivo solicitó al Prado en 2010, hace ya más de dos años el préstamo de nuestra copia de la Mona Lisa, para documentar y enriquecer la exposición.  Hay que señalar que, según algunos expertos, existe un gran parecido ente el rostro de la Gioconda y el de Santa Ana.

Esto hizo que los conservadores de nuestro museo realizaran un estudio técnico mas profundo sobre la pintura del Prado, incluyendo un multiescaner espectral, fotografía infrarroja y rayos X.

Y aquí empezó la primera de las sorpresas:

EL FONDO NEGRO

Se descubrió que el fondo negro de nuestra Gioconda del Prado era un repinte al óleo realizado 200 años después que el resto de la pintura, durante la segunda mitad del siglo XVIII, quizá para que hiciera juego con algún otro retrato de fondo negro, que colgaría en alguna sala del nuevo Palacio de los Borbones de estilo Barroco Francés, que se había construido sobre el antiguo Alcázar de los Austrias después del tremendo incendio del 24 de diciembre de 1734.

Cuando los restauradores de nuestro museo comenzaron a eliminar esta capa de pintura opaca, se encontraron con que debajo aparecía un paisaje idéntico al del cuadro del Louvre pero mucho mas coloreado, nítido y definido y perfectamente conservado. Este es el aspecto del fondo cuando ya habían eliminado gran parte de la capa negra:

Podemos comparar este fragmento con la misma parte del fondo que muestra los Alpes y el Lago de Como en la Gioconda original de Leonardo, que mostrabamos antes.

Por último también existen sospechas de que otra obra de Leonardo: La dama del armiño”, en la que aparece retratada una de las amantes mas hermosas de Ludovico "el Moro", sobre un fondo negro, esconda también bajo este fondo negro alguno de los paisajes montañosos de los Alpes con los que Leonardo enriquecía y completaba sus retratos.


“La dama del armiño”, al igual que la “Mona Lisa” fue también comprada por el Rey de Francia Luis I que fue el último protector de Leonardo y que admiraba profundamente al artista, aunque  hoy se encuentra en Polonia. Esta bellísima pintura pudimos verla en Madrid en una exposición en el año 2011 en el Palacio Real.


LA COPIA GEMELA

El estudio técnico también ha derribado otro de los mitos que existían sobre nuestra pintura del Prado: la madera sobre la que estaba pintada que se había identificado como de Roble, era en realidad de Nogal.   Esta es una madera que si se empleaba en Florencia en esa época como soporte para retablos y retratos, aunque la del cuadro original del Louvre es Álamo (en algunas zonas de España también conocido como “chopo”).

La tabla original había tenido la misma preparación que la Gioconda del Louvre (que es la misma que se empleó también en 'La dama del Armiño' y en el 'San Juan Bautista'): Antes de comenzar a  dibujar y completar la pintura, se había cubierto la tabla aplicando blanco de plomo directamente sobre la madera, sin ningún tipo de yeso. 

Además, el estudio con rayos X y con luz infrarroja ha permitido apreciar el dibujo original del que se partía y los cambios que se fueron efectuando simultáneamente en ambas obras desde este diseño original.  Por ejemplo podemos ver que Leonardo y el discípulo que estaba pintando la copia, realizaron el mismo cambio en el contorno de la cabeza (que en el dibujo original era algo más grande) tanto en la Gioconda del Louvre como en la del Prado:
Reflectografía infrarroja:  Detalle de la misma modificación del contorno de la cabeza en la Gioconda del Louvre y en la del Prado
También se ha podido comprobar que en ambas Giocondas, las dos manos de la modelo estaban originalmente enlazadas y  luego fueron pintadas algo más separadas y relajadas, reposando sobre su vientre en clara alusión a su embarazo.   Esto demuestra, sin ningún género de dudas, que ambas obras fueron pintadas a la vez en el estudio de Leonardo, y bajo la revisión del maestro, y que su discípulo fue siguiendo en su pintura cada uno de los cambios que el maestro hacía en la suya.
Las restauradoras de la obra del Prado: Almudena Sánchez y Ana González Mozo, han hecho las siguientes declaraciones:
"Aunque la calidad y la factura de la copia distan de las del original, muestran notables paralelismos en su realización, desde el dibujo preparatorio hasta casi los últimos momentos de la ejecución, lo que sugiere que el copista siguió a Leonardo mientras éste trabajaba en el original".
Cuando se filtró la noticia hace unos meses, a primeros de 2012, ante el revuelo que se estaba formando, el jefe del Departamento de Pintura Italiana del Prado (Miguel Falomir) tuvo que improvisar una rueda de prensa para informar de sus investigaciones, en la que hizo las siguientes declaraciones:

"Este descubrimiento nos invita a mirar con otros ojos la obra original y es probablemente la primera copia de la Gioconda realizada en el propio taller de Leonardo Da Vinci"

"El paisaje del fondo es extraordinariamente similar al original y la pintura es consecuente con la técnica y las características de los cuadros que estaban producidos en el propio taller del artista, esta es una de las replicas que hacían sus ayudantes".

"Es como si estuviéramos en el propio taller, y en el caballete de al lado pudiéramos ver a otro artista trabajando paso a paso, copiando a Leonardo; cuando Leonardo hace un cambio, el discípulo hacía el mismo cambio…

“Cuando nos fijamos en la obra del Prado vemos como era la mona Lisa original tal como posó en su estudio en el siglo XVI.    No se trata solo de los detalles y del uso del color, también ha estado protegida de la luz y de la suciedad durante siglos, así que lo que vemos tiene un aspecto muy próximo al original.”

LAS CEJAS y LA SONRISA

Por último la Mona Lisa del Prado nos aclara una duda que se ha mantenido durante siglos sobre la Gioconda original: La Mona Lisa si que tenía cejas y pestañas.

Vasari en su libro ya había elogiado estas cejas, definidas tan perfectamente que hasta se podían ver los pelos que las componían:
«En las cejas se apreciaba el modo en que los pelos surgen de la carne, más o menos abundantes y, girados según los poros de la carne, no podían ser más reales».
Los ojos serios de Elisa tenían cejas y pestañas 
En el cuadro del Louvre ya no pueden apreciarse las cejas ni las pestañas, posiblemente por una restauración demasiado agresiva realizada en el pasado, que habría borrado los leves trazos y las veladuras con las que Leonardo las pintó originalmente, o tal vez tal vez los colores empleados se hayan ido haciendo transparentes al oscurecerse los barnices (como sostiene el técnico Pascal Cotte, que dice haber logrado detectarlas con un escáner de alta definición).

COMPARANDO LAS GIOCONDAS

La copia de La Gioconda del Museo del Prado de Madrid nos permite imaginar el aspecto original de la pintura, llena de detalles que se han ido perdiendo en la pintura original del Louvre, quizá por el paso del tiempo y el oscurecimiento de sus barnices, y también por su famoso robo, por su mala conservación, y por los dos actos vandálicos ya comentados que la dañaron (el ataque con una piedra y cuando fue rociada con ácido). La copia de la Mona Lisa del Prado esta perfectamente conservada, procede de la antigua Colección Real y aparece ya en el inventario del año 1666 del Alcázar de los Austrias de donde fue salvada en el incendio del año 1734 (junto con otras obras maestras como “Las Meninas”, aunque las perdidas también fueron tremendas).
Podemos ver una aproximación a los colores originales de la "Mona Lisa" en esta imagen procesada por ordenador, que reproducimos aquí también. Este es el enlace original en la wikipedia.
Los colores que salieron de la mano de Leonardo eran mucho mas azulados que los que se pueden ver en la obra del Louvre, cubierta por barnices que se han oscurecido que dan un tono amarillento y dorado a la pintura actual.


Gracias a la copia del Prado podemos ver el paisaje de los Alpes lleno de detalles, el colorido original del paisaje, del retrato de la modelo y de su pelo, y los hermosos adornos del vestido de Lisa Gherardini, que era la esposa de un rico comerciante.

Podemos ver también perfectamente las dos columnas de la galería en los extremos de la pintura y apreciamos muchísimos detalles del asiento y del brazo sobre el que apoya sus manos, y sobre todo,  podemos ver el velo casi transparente alrededor de su hombro izquierdo, su brazo y su codo que prueban su estado de embarazo.

La Gioconda de Madrid además nos demuestra la práctica habitual en el taller de Leonardo de hacer varias copias simultáneas de un mismo cuadro.

En este montaje podemos comparar la mitad de la Gioconda de Leonardo con la otra mitad de la versión del Prado, respetanto sus colores actuales.  Ya hemos visto que el color original de la Gioconda podría ser muy parecido al de la versión del Prado.

Superposición de las dos Giocondas del Louvre y del Prado.
JUNTAS DESPÚES DE 500 AÑOS


La Gioconda del Prado completamente restaurada y mas joven que nunca viajó a París en Marzo de 2012 para participar en la exposición del Museo del Louvre: 'La última obra de Leonardo da Vinci: Santa Ana, la Virgen y el Niño'.  Después de 500 años, ambas obras volvieron a estar juntas como cuando fueron creadas en Florencia en el estudio de Leonardo, mientras Lisa Gheradini posaba acompañada por la música para poder mantener su enigmática sonrisa.

Desde el 12 de Julio de 2012 la Gioconda de el Prado regresó a España y en la actualidad se puede ver en una sala propia provisional de la planta Baja: la sala número 49, enmarcada entre dos paneles con una nota explicativa de su descubrimiento como la única copia de la Mona Lisa hecha en el propio taller del maestro florentino, simultáneamente al cuadro original.  No podemos dejar de vistarla.

MAS INFORMACIÓN

Toda la  prensa se ha hecho eco de esta noticia y en la Red hay muchísma información sobre la Gioconda del Prado, pero la mejor sin ninguna duda es la que facilita el propio Museo en su "galería on line".

Estas son las direcciones de acceso:
COMPARANDO LAS DOS GIOCONDAS

En este enlace del díario "La Razón" podemos descargar un interesantísimo documento (en formato pdf) que analiza una a una las diferencias y similitudes entre la Gioconda original y la versión del Prado:
DESCARGAR "LAS DOS GIOCONDAS"

Por último, en este enlace del diarío "El País" hay una página dinámica que permite solapar ambas versiones de la Gioconda:   
COMPARANDO LAS GIOCONDAS

  • TERTULIA DE SABIOS   La Gioconda Española, tertulia del 2/02/2012

martes, 8 de mayo de 2012

EL VERDADERO ROSTRO DE VAN GOGH


Esta es una recreación del verdadero rostro de Vincent Van Gogh. Una "fotografía auténtica" del pintor basada en el autorretrato que creó en el manicomio de Saint-Rèmy en 1889, un año antes de su suicidio.

La cara ha sido reconstruida por el artista (y policía) brasileño “Mataleone” con la herramienta gráfica Photoshop (yo solo he añadido el fondo, la camisa y la chaqueta).
Para su desarrollo, Mataleone ha partido del cuadro original y ha ido añadiendo pelo natural, piel y barba tomada de fotografías de modelos reales.
Es curioso que uno de los "modelos" utilizados para "pintar" la barba y parte del pelo sea el famoso doctor de la serie "House"  (El “Doctor House”, interpretado por el actor inglés Hugh Laurie).
Lo podemos ver en el artículo original de Mataleone".

A pesar de la gran cantidad de documentación de que disponemos sobre Vincent Van Gogh, su verdadero rostro durante los últimos años de su vida como artista, sigue siendo un enigma.
Mientras que de su hermano Theo y de sus compañeros y amigos de París disponemos de numerosas fotografías de la época, solo existe una de Van Gogh, realizada en Paris por su amigo Emile Bernard camino de una sesión de pintura en los puentes de Asnieres sobre el río Sena (en los alrededores de París), y en ella aparece de espaldas a la cámara.

Van Gogh (de espaldas) y Emile Bernard en Asnieres
Émile Bernard pintado por Toulouse Lautrec

Hay dos únicas fotografías de Van Gogh aceptadas por los expertos como auténticas, pero no se corresponden con la madurez del pintor ni con su corto periodo creativo (Van Gogh solo se dedicó a la pintura durante sus últimos 9 años de vida, de 1881 a 1890). En estas fotos podemos ver a Vincent con 13 y con 18 años.
En la fotografía de niño aparece muy serio con una mirada penetrante poco normal para un niño de 13 años.
En su gran frente son imperceptibles las cejas y su mandíbula es muy pequeña comparada con la parte superior de su cara.
Estas características coinciden con algunos de sus autorretratos y con la mayoría de las descripciones de sus amigos.

La fotografía de Vincent Van Gogh con 18 años mantiene la misma mirada inteligente y penetrante, aunque sus labios más gruesos no coinciden con los de la foto anterior ni con los labios huidizos y perdidos entre la barba del Van Gogh maduro. Su frente también es muy amplia, y las cejas tampoco se distinguen.

No existe ninguna fotografía más. Esta extraña carencia de imágenes fotográficas del Van Gogh adulto, durante sus 9 años como artista, contrasta con la gran cantidad de imágenes de sus familiares, compañeros pintores y amigos que existen.
Johanna y su querido hermano Théo

Probablemente a Vincent la fotografía no le interesaba en absoluto, porque en ella aparecía una copia vulgar de la realidad sin ningún análisis del artista, y esto era lo más opuesto a su propio estilo personal basado en la interpretación, la abstracción y la imaginación.

Pero resulta increíble que Van Gogh no fuera fotografiado en algún momento junto a sus amigos, o junto con su hermano Théo o su joven esposa Johanna. En Francia la fotografía se encontraba en pleno auge, y muchos de sus amigos pintores también se interesaron por este medio no como una técnica de expresión artística, sino como una ayuda documental, para retener apuntes de un modelo o de una escena y poder pintarlos después en el estudio.

Asnieres, primavera 1887.
Lo más probable es que fuera el propio Vincent quien destruyera las fotografías en las que aparecía y que estuvieran a su alcance, quizá porque no se identificaba con la imagen con la que se veía representado en ellas.

Van Gogh le dio la espalda a la fotografía, tal como aparece en la única imagen fotográfica de esta época que tenemos, tomada por su amigo Emile Bernard camino de una jornada de pintura al aire libre en los alrededores de París.

En los 125 años que han transcurrido desde su suicidio, solo hemos encontrado una nueva imagen fotográfica (un Daguerrotipo) que los expertos han identificado como probablemente tomada al artista. No obstante el Museo Van Gogh de Ámsterdam que se ha autodesignado como la máxima autoridad en el pintor (aunque en realidad su aprendizaje y todas sus obras maestras las realizó en Francia, bajo la influencia de pintores franceses) ha rechazado su autenticidad, y no existe unanimidad de que realmente sea una imagen del pintor.

La analizaremos con detalle al final de este artículo


LA COMPOSICIÓN DE AUTORRETRATOS DE PHILIP SCOTT JOHNSON

Los 37 autorretratos que Vincent nos ha dejado tampoco sirven para identificar claramente su verdadero rostro. A lo largo de su ejecución su estilo fue evolucionando mientras experimentaba con distintas técnicas pictóricas y diferentes tipos de pincelada, mostrándonos una interpretación de su rostro con una fisonomía tan cambiante que a lo largo de sus autorretratos parece ir rejuveneciendo en vez de envejecer, y existen diferencias tan grandes entre muchos de ellos que podrían parecer retratos de personas diferentes.
En este video de Philip Scott Johnson se puede apreciar de una manera muy plástica los tremendos cambios fisonómicos entre los distintos autorretratos del pintor.
Ya conocemos por otro artículo de este Blog, un video precioso de Philip Scott Johnson dedicada a la mujer en el arte, pero todos los retratos del rostro femenino procedían de distintos pintores de distintas épocas y diferentes estilos artísticos. En la composición que ahora mostramos, el autor y la persona retratada son la misma: únicamente Vincent Van Gogh. Sin embargo los cambios son impresionantes.

LOS AUTORRETRATOS DE VAN GOGH

En los dos años que vivió en Paris, en el "barrio de los pintores" (en Montmatre), pintó 27 autorretratos y en una carta a su hermana le hace el siguiente comentario:
"Es mi intención demostrar que se pueden hacer muchos
retratos diferentes de la misma persona."

De los casi 40 autorretratos que se conservan de Vincent, es imposible saber cual de ellos guarda un verdadero parecido con el artista: Todos y Ninguno a la vez.

Probablemente todos tienen algo de su fisonomía, pero también contienen el estado de ánimo con que los creó, y nos muestran también su tremenda soledad, pintándose a si mismo una y otra vez como el modelo de sus obras (igual que en Arlés, cuando pintó su silla vacía). Sus autorretratos son interpretaciones que reflejan más el alma atormentada del pintor que su propia imagen, y nos muestran a menudo su estado mental profundamente deprimido, con una mirada penetrante casi en el límite de la locura.

Por eso partiendo únicamente de los autorretratos del artista de los que disponemos, es imposible hacernos una idea de cual fue el verdadero rostro de Van Gogh.

En esta imagen aparece un “Mosaico” de Autorretratos ordenados cronológicamente, podemos ver las enormes diferencias entre todos ellos, los enormes cambios en su fisonomía que probablemente se alejan del verdadero rostro de Vincent.
También podemos ver el impacto que tuvo en su estilo el contacto con la pintura impresionista en París: Durante los dos años (1886, 1887 y principios de 1888) que permaneció en esta ciudad pintó 27 autorretratos. En ellos vemos claramente la evolución de su estilo y su pincelada que se van haciendo progresivamente más libres y llenos de luz y de color. Estas pinturas corresponden a la primera fila del “Mosaico”.
El primer autorretrato data del año 1886 y su estilo es aún muy clásico. Sus rasgos y su aspecto envejecido no se parecen en nada a los dos siguientes hechos el mismo año. El cuarto y el quinto también son de París creados el año siguiente (1887) y en ellos se aprecia ya perfectamente como ha ido evolucionando su estilo.

El siguiente es el "Autorretrato con sombrero de fieltro”, fue pintado también en Paris entre 1887 y 1988. Se nota ya claramente la influencia impresionista tanto en los colores como en las pinceladas muy visibles, cortas e irregulares.

El último cuadro de esta etapa de su vida en París es del año 1888 (es el de la esquina superior derecha del "Mosaico"). En este autorretrato el artista aparece como pintor junto a su caballete. Esta imagen seguramente tiene un alto parecido con el pintor, según el comentario de Johanna la esposa de Theo, más adelante la revisaremos en detalle.

En la segunda fila podemos ver tres de los retratos realizados por el artista en Arlés, ciudad al sur de París a la que "huyó" lejos de la gran ciudad, en busca de paisajes rurales más soleados. En Arlés convivió con Paul Gauguin y comenzó a dar señales de sus problemas mentales cortándose el lóbulo de la oreja izquierda el día antes de la navidad de 1888 y acabando en un manicomio.
En uno de estos tres retratos de Arlés aparece con la cabeza y la oreja vendada: la oreja derecha en el cuadro ya que con toda seguridad pintó este retrato mirándose en un espejo, aunque en los autorretratos de Van Gogh a menudo encontramos bastantes cosas sorprendentes.

El "Autorretrato con la oreja vendada" fue pintado en 1889 es uno de los pocos cuadros de Van Gogh que aún se encuentra en manos privadas. Fue vendido a principios de los años 90 por un precio de entre 80 y 90 millones de dólares a una importante familia coleccionista (Colección Niarchos) por lo que sería el cuadro más caro jamás vendido del pintor.

Es un hecho muy conocido que Vincent únicamente consiguió vender un cuadro en toda su vida. La pintura "La Vigne rouge " (La viña roja) fue comprado por la pintora y coleccionista Anna Boch, hermana de su amigo el también artista Eugenio Boch, del que existe un retrato realizado por Vincent Van Gogh.

Los tres autorretratos de Arlés tampoco parecen de la misma persona, sobre todo el retrato sin barba en el que sus rasgos son de una persona muchísimo más joven que en el primer autorretrato de la pipa de París creado dos años antes.

Los restantes autorretratos de la fila inferior del mosaico, fueron pintados durante su estancia de algo más de un año en el manicomio de Saint-Rémy.

El primero es el famoso autorretrato de 1889 en tonos azules que ya habíamos visto al comienzo de este artículo. Este cuadro es uno de los más conocidos del artista y es la imagen con la que habitualmente se reconoce a Vincent Van Gogh, aunque es bastante probable que sus verdaderos rasgos fueran muy diferentes.

Lo pintó en Septiembre de 1889 (10 meses antes de su suicidio), usando casi toda la gama de colores fríos: Diferentes tonos azules para su traje y el fondo y tonos verdes para su piel, que contrastan con el color complementario rojizo, con el que pinta su barba y su cabello. Su mirada es penetrante, casi enloquecida, y aparecen ya los torbellinos espirales que caracterizan todas sus obras durante su último periodo de crisis. Son los mismos torbellinos espirales que aparecen en el cielo de la “Noche estrellada”, cuadro que también pintó durante el año que permaneció en el manicomio de Saint-Rémy.
El siguiente autorretrato también fue pintado en el manicomio de Saint-Rèmy, casi simultáneamente al anterior, de acuerdo con los comentario en sus cartas a Théo. En vez de estar compuesto utilizando la gama de los colores fríos, fue pintado en base a la pareja de colores complementarios amarillo-violeta, lo que produce un contraste violento con el que seguramente quería describir el estado emocional en el que se encontraba en esos momentos. De nuevo aparece algún rasgo de locura en su mirada. Su cara es de un tono amarillento pálido enmarcado por el fondo violeta oscuro y por su ropa también de color azul-cyan.

Este cuadro probablemente fue pintado mirando a un espejo, si nos basamos en la oreja visible y en el botón de la blusa (cosido en la solapa derecha), sin embargo aparece sujetando la paleta con la misma mano, lo que sería incorrecto para una persona diestra.  El siguiente es el autorretrato sin barba de 1889. No es uno de los mejores del pintor, y además su parecido es mínimo ya que el pintor aparece mucho más joven que en sus primeros autorretratos de Paris.

Lo hizo como un regalo para su madre en su cumpleaños, y a pesar de ser un cuadro de poca importancia fue vendido en 1998 por 71.5 millones de dólares (cerca de 100 millones actuales) en una subasta en la galería Christie´s de Nueva York, durante la anterior crisis económica mundial. Se trata del último autorretrato “autentificado” pintado por Van Gogh ya que se duda de la autenticidad del siguiente.

Este último autorretrato, probablemente falso, sería el único en el que se ve la oreja mutilada del pintor. Como podemos ver se cortó únicamente el lóbulo de la oreja izquierda y no la oreja completa, como suele creerse.
Si realmente pintó Vincent este cuadro, no lo pudo hacer mirándose en un espejo, ya que entonces la oreja que parece cortada no sería la correcta (la izquierda).

Vincent pasó sus últimas semanas de vida en Auvers-sur-Oise, en el Norte de París siguiendo tratamiento "homeopático" con el Doctor Gachet, y allí pintó algunos de sus mejores cuadros: algunos jarrones con flores y rosas, Almendros en flor, paisajes del Río Oise, varios retratos del propio Doctor Gachet y su famoso cuadro: "La Iglesia de Auvers", pero ya nunca más volvió a retratarse a si mismo, hasta el día de su suicidio.

Sin embargo el propio doctor Gachet (que era un mal artista y peor médico) fue quien pintó el último retrato de Vincent en su lecho de muerte.
Vincent por el Dr. Gachet 1890
EL RETRATO DE THEO

Es tal la disparidad de rostros con los que aparece en sus autorretratos, que hasta hace unos meses (Junio de 2011) , no se ha descubierto que uno de los autorretratos oficialmente aceptados como de Vincent Van Gogh, era en realidad un retrato de su hermano Théo con el que convivió en París.
Hasta ahora se pensaba que Vincent no había retratado nunca a su hermano, pero ahora sabemos que en el año 1887 Theo posó para Vincent, con el mismo sombrero de Paja que utilizaba el pintor para sus sesiones de pintura al aire libre.
Probable retrato de Theo de 1887
Theo Van Gogh en 1886


















Si comparamos el cuadro con una de las fotografías auténticas del Theo de la misma época, podemos ver que el parecido con el hermano del pintor es bastante notable. Theo tenía la barba recortada en las mejillas y en las patillas y su pelo y su barba eran de color más pardo, bastante menos pelirrojo que el pelo de su hermano Vincent.
Un investigador del museo Van Gogh de Ámsterdam (Louis van Tilborgh), también ha identificado a Theo por la forma de la oreja, mucho más redonda que la de Vincent, como también podemos ver en la fotografía de Theo de la misma época.
Theo y Vincent juntos, después de 122 años
LOS AUTORRETRATOS MÁS FIELES
De todos los autorretratos que creó Vincent, estos cinco podrían ser según los expertos los más fieles en representar la verdadera imagen del artista. En este conjunto aparece también el autorretrato del manicomio de Saint-Rémy de 1889 que es la imagen con la que suele identificarse al pintor, aunque es probable que este cuadro no sea muy parecido al verdadero Vincent. Lo incluimos como referencia para poder comparar entre si todos estos autorretratos de nuevo.


Según la mayoría de los especialistas los que guardan un mayor parecido con Vincent serían el autorretrato de la primavera de 1887 creado en París (el central de la primera fila), y el autorretrato con pipa (y vaso) de finales de 1886 o principios de 1887 pintado también en París (primero de la fila segunda).

Ya hemos comentado que según su cuñada (Johanna) el auténtico rostro de Vincent sería muy semejante al del autorretrato de 1888 en el que el artista aparece pintando con su caballete (el central de la segunda fila).   En este conjunto de imagenes, hemos girado la cara 180 grados para hacerla coincidir con el formato del resto de las imágenes del conjunto. Su rostro es menos delgado que en la mayoría de los otros autorretratos y nos muestra su lado izquierdo ya que en París aún no se había cortado la oreja.

Cuando Vincent se reunió en París con su hermano Theo, tras su estancia en el manicomio de Saint-Rémy y poco antes de viajar al pueblo de Auvers donde acabaría suicidándose, Johanna escribió las siguientes palabras:
"Es un hombre fuerte, de anchas espaldas, de color saludable, con una sonrisa en su cara y una expresión desenvuelta en toda su apariencia. De todos los autorretratos, el que más se le parece en este momento es en el que está ante un caballete..... Tiene excelente aspecto y parece mucho más fuerte que Théo."


Este es el autorretrato de 1888 completo tal como lo pintó Vincent.  En el se retrata a si mismo como “pintor” en pose de “tres cuartos”, mostrándonos el lado izquierdo de su cara (probablemente se pintaría usando un espejo, que es lo habitual en los autorretratos).   Sujeta la paleta con la mano izquierda dejando la mano derecha libre para pintar ya que era diestro, como podemos comprobar en un cuadro de Paúl Gauguin que lo retrató en Arlés pintando girasoles, sujetando el pincel con su mano derecha.
Sin embargo en este cuadro el botón del abrigo no esta cosido en la solapa correcta para la ropa de los hombres (botón en la solapa derecha, con el ojal en la solapa izquierda). Probablemente completaría la pintura copiando la prenda del natural, tal vez colgada en el respaldo de una silla o de una percha.

En otro autorretrato pintado un año más tarde en el manicomio de Saint-Rémy (1889), aparece sujetando la paleta con la mano derecha como si fuera zurdo. Se trata del autorretrato de colores complementarios amarillo-violeta del que ya hemos hablado, en el que su mirada refleja ya claramente la locura.
La única explicación posible es que este autorretrato de Saint-Rèmy fuera copiado a partir de una fotografía, en vez de emplear un espejo para copiar su propia imagen. Quizá esta fotografía perdida sea el Daguerrotipo del que hablamos al final de este artículo.
Vincent también se retrató a si mismo como un "Jesucristo pelirrojo" en una copia del descendimiento de Delacroix que realizó en el manicomio de Saint Remy.
Descendimiento Delacroix
Descendimiento Van Gogh
Es curioso que el cuadro de Van Gogh sea una reflexión especular del cuadro original de Delacroix, probablemente debido a que empleó algún sistema óptico para copiar el grabado sobre el lienzo (un espejo o un cristal), técnica que ha producido esta inversión de la derecha con la izquierda.

EL RETRATO DE SU MADRE

Vincent pintó en Arlés un retrató de su madre (Ana Cornelia) al óleo a partir de una fotografía, porque quería tener su imagen en color, según le explicó a su hermano Theo en una carta escrita el 9 Octubre de 1888:

Estoy trabajando en un retrato de nuestra madre, porque la fotografía en blanco y negro me molesta mucho. ¡Ah, qué retratos de la naturaleza se podrían hacer con la fotografía y la pintura! ...
Me he dirigido también a nuestra casa para que me envíen el retrato de nuestro Padre. No quiero fotografías en negro, pero me gustaría tener su retrato. El cuadro de nuestra madre irá en un lienzo de tamaño 8, será de color gris ceniza, sobre fondo verde, con el vestido de carmín. No sé si ella ahora tendrá el pelo de este color, pero de todos modos quiero dar la impresión de un pelo de color rubio. Lo verás algún día, y si te gusta, te haré uno para ti. Lo quiero hacer también con un empaste muy grueso.

Esta es la fotografía de la que Vincent copio la imagen de su madre para el cuadro de 1888. Podemos ver que la imagen esta invertida lateralmente como en algunas otras obras de Van Gogh en las que el original era una lámina o una fotografía. Pero aparte de esta inversión, el rostro de la imagen es idéntico, como si se hubiera calcado.

Toulouse Lautrec: "François Gauzi” 
Tal vez Vincent empleó algún sistema de proyección o de reflexión en un espejo o en un cristal (“camera lúcida”), una técnica que probablemente aprendería en el "Taller de Cormon" en París, ya que también se conoce algún cuadro de Toulouse Lautrec (que fue su compañero en este estudio) “reflejado” a partir de una fotografía

Aqui podemos ver el “Retrato de François Gauzi” pintado por Toulouse Lautrec que es idéntico a la fotografía usada como modelo, y esta reflejado especularmente.

RECONSTRUYENDO EL ROSTRO DE VAN GOGH

Su hermana (Elisabeth-Huberte) describió el increíble parecido de los ojos y la mirada de Vincent con los de su madre con estas palabras:

“La inquisitiva mirada de sus hundidos ojos, tan pronto azules como verdes según la fuerza con que las cosas se grababan en su interior, se parecía a la de nuestra madre como dos gotas de agua”.

Podemos ver un montaje fotográfico realizado a partir de los ojos de la fotografía de la izquierda de la madre de Van Gogh, superpuesta con el autorretrato más parecido al pintor (el de París, pintado en la primavera de 1887).

Vincent con los ojos de su madre
Esta imagen podría ser muy parecida al verdadero aspecto de Vincent.
Estos montajes los ha realizado el Profesor Antonio González García (“Galba”) de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, que ha sido profesor de la asignatura de "Fotografía creativa" durante muchos años en esta universidad, y tiene la mejor monografía sobre Vincent Van Gogh que puede encontrase en toda la Red, y además esta escrita en nuestro idioma.

A partir del mismo autorretrato de París pintado en la primavera de 1887 que mostramos aqui de nuevo, y que probablemente es uno de los más realistas y que mejor reflejan su verdadera fisionomía, el profesor "Galba"  ha realizado otro montaje con la fotografía auténtica de Vincent a los 18 años.

Este es el resultado de este montaje que tiene bastante parecido con el anterior que incorporaba los ojos de su madre. Hay además un autorretrato "con pipa y vaso" pintado en París entre 1886 y 1887 cuyo parecido con este último montaje fotográfico es bastante grande.
Autorretrato con pipa y vaso París 1886-1887
VINCENT VISTO POR SUS AMIGOS

"Cabello rojo, barbilla de cabra, bigote rudo, toca capilar rasa, mirada de águila y boca incisiva, de talla mediana, de gesto vivo y andar irregular, así era Van Gogh, siempre con su pipa y una tela, un grabado o una carpeta de dibujo. Vehemente al hablar, muy parlanchín y desarrollador de ideas, pero poco dado a la controversia; así era mi amigo."
(Emile Bernard en 1891 un año
después de la muerte de Vincent)
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Autorretrato destruido en un bombardeo de Berlin
En este cuadro de 1888 llamado “El pintor, camino de su trabajo”, Vincent se representa a si mismo con su característico gorro de paja y su equipo habitual de pintura, camino de una sesión al aire libre.

Este cuadro que estaba expuesto en el museo “Kaiser-Friedrich” de Berlín fue destruido durante un bombardeo aliado sobre la población civil de esta ciudad. Muchas de las obras del museo fueron “evacuadas” por ingleses, americanos y soviéticos, y aunque algunas obras retornaron varios años después de la guerra, quedaron repartidas entre las dos zonas en las que Berlín había quedado dividido. Después de la reunificación de Alemania, el museo se abrió de nuevo en el año 2006 con el nombre de “Museo Bode”, pero en el ya no queda ningún cuadro de Van Gogh y actualmente contiene piezas bizantinas, esculturas, monedas y medallas.

Además de sus propios autorretratos, disponemos de algunos dibujos y pinturas en los que aparece Van Gogh, retratado por sus amigos artistas: Emile Bernard, Toulouse Lautrec, Paul Gauguin y otros compañeros y amigos de París.

Por ejemplo: Emile Bernard, que fue su amigo más intimo y escribió el texto que acabamos de leer en el que describía a Vincent, le dibujó durante una de las sesiones de pintura que compartieron en los puentes de Asnieres, cerca de París. Este es el dibujo del pintor en plena tarea.
Vincent por Emile Bernard 1891
Se conserva también un retrato de Vincent creado por Emile Bernard, pero probablemente no nos muestra la verdadera imagen del rostro del pintor, ya que fue dibujado algún tiempo después de su muerte. Se trata de la litografía que sirvió de ilustración para la portada de la revista: “Los hombres de hoy”, publicada después de la muerte de Van Gogh, cuando el propio Bernard luchaba por el reconocimiento de la obra de su amigo y consiguió organizar la primera gran exposición del pintor.
El original de esta litografía se ha perdido y lo más probable es que Emile Bernard no hiciera el dibujo basándose en sus recuerdos del rostro de su amigo, sino que lo copiara del autorretrato con sombrero de paja pintado por Vincent en París en 1887, durante la época en la que estuvieron pintando juntos. En esta imagen podemos ver que la litografía de Emile Bernard y el autorretrato de Van Gogh son casi idénticos.

En Enero de 1886 Vincent aunque ya había decidido dedicarse a la pintura, tenía 33 años y todavía estaba en Holanda. Allí asistió durante un mes a la academia de Bellas Artes de Amberes donde sabemos que hizo amistad con otro artista (Leavens) del que tenemos el primer dibujo que se conserva de Vincent; en el que aparece de perfil con su pipa habitual, mostrando los rasgos más característicos de su rostro:

En Febrero de ese mismo año 1886, decidió trasladarse a París con su hermano Théo que era marchante de arte de una compañía holandesa, y se instaló con el en su pequeño apartamento de esta ciudad.    En Marzo se inscribió en el taller de dibujo y pintura de Fernand-Anne Piestre, conocido con el mote de “Cormon”, un taller de pintura muy agradable y estimulante donde llegaron a estar inscritos más de 60 alumnos simultáneamente.

En el "Atelier Cormon" Vincent hizo amistad con muchos de sus compañeros del estudio: Louis Anquetin, Henri de Toulouse-Lautrec y Emile Bernard quien llegaría a ser su mejor amigo (y probablemente el único amigo verdadero, además del apoyo y del cariño incondicional que siempre le demostró su hermano Theo).

Vincent por Toulouse Lautrec en 1887
Su postura es igual a la de la foto de Asnieres en que esta de espaldas.

En este pastel con acuarela pintado sobre papel por su compañero del "Estudio de Cormon": Toulouse Lautrec en el año 1887, Vincent aparece de perfil con su cuerpo echado hacia adelante sin reposar sobre el respaldo de su asiento, como prestando una gran atención a su interlocutor. Su postura es idéntica a la de la fotografía de Asnieres tomada por Emile Bernard que ya hemos mostrado, en la que aparecía de espaldas a la cámara.
En el "Taller de Cormon" también conoció al australiano John Peter Russell, que nos ha dejado uno de los retratos más fieles de Vincent Van Gogh; se trata de una pintura al óleo del año 1886 pintada quizá en el propio taller Cormon o en su estudio propio.

La similitud del rostro de Van Gogh entre este retrato de Russell de 1886 y su propio autorretrato de la primavera de 1887 es enorme, aunque en su propio cuadro  aparece más delgado y más tranquilo que en el del australiano.


Como le sucedió en Amberes, no aguantó durante mucho tiempo la enseñanza académica de la pintura en el “Atelier Cormon” y en el verano del mismo año 1886 abandonó el estudio de pintura. Conocemos de primera mano su experiencia en este taller gracias a una carta que escribió a Leavens, su antiguo compañero de la academia de Amberes:
"He frecuentado durante tres o cuatro meses el estudio de Cormon, pero no lo he encontrado tan útil como me habían dicho. Es posible que sea culpa mía.
Sea como sea, lo he dejado, como había dejado también el de Amberes;
He trabajado solo.....creo que estoy mejor así."
(Carta a H.M.Levens)

En el estudio de su compañero John Russell, conoció también al pintor escocés (aunque nacido en Bengala, en la India) Archibald Standish Hartrick, que hizo un dibujo a la acuarela de un Vincent completamente desdentado probablemente por el uso de la pipa, que mostramos a la izquierda

En la misma época en la que abandonó el “Taller de Cormon” (en Junio de 1886), se trasladó con su hermano Théo a un nuevo apartamento más amplio también en Montmatre, el barrio situado en una colina junto al “Sacre Couer” de Paris (que en esa época se encontraba en construcción, desde 1875 hasta 1919).
Vincent conoció a muchos de los mejores pintores de la época en los merenderos de la colina de Montmatre, ó tal vez pintando los molinos y los viñedos de este barrio de París, donde probablemente coincidió e hizo amistad con Monet, Cézanne, Renoir y Sisley

Vincent también acudía muy a menudo a la pequeña tienda de materiales de pintura de “Père Tanguy” en Montmatre, que llegó a ser un lugar de reunión y de intercambio de experiencias de muchos de los pintores impresionistas y post-impresionistas de la época.  
Père Tanguy que en realidad se llamaba Julián Tanguy, era un “Marchand de coleurs” que siempre estaba dispuesto a ayudar a los artistas que muy a menudo no podían comprar el material que necesitaban para realizar sus obras. Tanguy consideraba a los pintores más como amigos que como clientes y solía cambiarles material y pinturas por sus cuadros ya terminados o les prestaba el material que necesitan sin cobrarles nada, a cambio de que le pintaran alguna obra o retrato.  Además fue él uno de los que introdujo la estampa japonesa en París (Dibujos muy clásicos y detallados, de colores planos con contrornos negros y sin ninguna sombra), que tuvo mucha influencia en el nuevo estilo de estos artistas post-impresionistas.
Era tan buena persona que sus clientes le pusieron el nombre de "Père" Tanguy (en francés Père es padre o sacerdote, igual que en nuestro idioma).

Probablemente fue en la tienda de Père Tanguy donde conoció a Cezanne, a Guillaumin y al puntillista Paul Signac y donde a menudo se reunía con su amigo Emile Bernard. Vincent se sentía más identificado con estos dos últimos que con los pintores impresionistas de la anterior generación, y ambos tuvieron una gran influencia en la evolución de su estilo. Fue en esta época (la primavera de 1887) cuando Vincent salió a pintar con Bernard y Signac a los puentes de Asniéres sobre el Sena, cerca de París.

Van Gogh también mantuvo una gran amistad con el propio dueño de la pequeña tienda, el Père Tanguy, al que retrató al menos tres veces (lo que era absolutamente inhabitual en Vincent, quien, por ejemplo, nunca retrató a sus compañeros Toulouse Lautrec ó a Emile Bernard).
Vicent pintado por Gauguin en Arlés
Por último, Vincent también conoció en París a otros pintores por medio de su hermano Theo, que a veces compraba y vendía alguno de sus cuadros por encargo de la empresa de comercio artístico holandesa para la que trabajaba. A través de Théo, Vincent hizo amistad con Camille Pissarro y con su hijo Lucien, y también conoció al que  luego sería su compañero en Arlés: Paul Gauguin cuando este acababa de volver de la Martinica (a finales del año 1887).

Vincent se marchó de París en Febrero de 1889 hacia Arlés en el sur de Francia en busca de nuevos paisajes y campos más soleados.

Invitó a Paul Gauguin que se reunió con el en Octubre del mismo año, resultando ser una influencia bastante nefasta para el pintor, y siendo probablemente el responsable del corte de su oreja en la navidad del mismo año, y de su primer internamiento en un manicomio.

Gauguin retrató en Arlés a Vincent en Noviembre de 1888, mientras terminaba uno de sus cuadros de Girasoles ( se le ve pintando con la mano derecha lo que confirmaría que el pintor era diestro).
Este era el rostro de Vincent van Gogh según Paul Gauguin, durante esta etapa de su vida. Se repiten sus características habituales: amplia frente y sienes despejadas, ausencia de cejas, y la barba pelirroja y sin recortar, pero no aparece con el habitual sombrero de paja ni con su pipa.

Este es el cuadro completo de Van Gogh creado por Gauguin: 

















LA FOTOGRAFÍA DESCUBIERTA DE VINCENT VAN GOGH

Daguerrotipo de Víctor Morin de 1885-1886.
En 1990 se encontró una fotografía (un Daguerrotipo) que se considera el único retrato auténtico de Vincent durante su madurez
Autorretrato de Saint-Rèmy 1889
La descubrió un artista (Tom Stanford) revolviendo en un álbum de fotografías de un anticuario de Massachussets, dándose cuenta de inmediato del enorme parecido entre el autorretrato más conocido de Van Gogh (el del manicomio de Saint-Rèmy de 1889) con la persona retratada en la fotografía.

El Daguerrotipo es de muy buena calidad ya que se observan incluso las características del pelo y la barba de la persona retratada. 
Esta firmado por un fotógrafo llamado Víctor Morín especialista en retratos de clérigos protestantes, que según parece, habría tenido un estudio en Bruselas (ciudad bastante próxima a Ámsterdam) y posteriormente había emigrado a la ciudad de San Jacinto en Canadá, en la zona francófona de este país.

Esta sería la fotografía auténtica de Vincent Van Gogh con 33 años, casi al comienzo de su actividad artística.

El verdadero rostro de Vicent Van Gogh

El Daguerrotipo esta fechado hacia 1885 ó 1886, época en la que Vincent se encontraba aún en Holanda y después de haber intentado llegar a ser pastor protestante (como su padre), había decidido que dedicaría su vida a la pintura.

La noticia del Daguerrotipo no trascendió hasta el 21 de Febrero de 2004, fecha en la que una agencia de prensa (Associated Press) notificó el descubrimiento. Durante la década posterior a su descubrimiento hasta que se hiciera pública la noticia, la fotografía había sido estudiada por un experto (Joseph Buberger) que analizó el Daguerrotipo superponiendo la imagen digitalmente sobre el autorretrato de Saint-Rèmy del pintor, encontrando todos los detalles plenamente coincidentes en ambas imágenes, incluso hasta en los detalles más pequeños como la posición de los ojos, los pelos de la barba, e incluso parte del cuello de la chaqueta.
Esta es una superposición de la pintura con la fotografía encontrada:



Después de este análisis que demostraba que el autorretrato y la fotografía coincidían plenamente como si se hubieran "calcado", el daguerrotipo se estudió en un instituto de estudios forenses (Henry Lee Institute of Forensic Science de la Universidad de New Haven, en Connecticut), en el que su director ya había identificado con anterioridad el rostro del presidente Ulises S. Grant en otro daguerrotipo algo más antiguo (de 1846) y bastante menos detallado que el de Van Gogh. Aplicando las técnicas forenses se demostró sin ninguna duda que la persona retratada era Vincent Van Gogh.   

En este artículo en inglés podemos encontrar toda la información sobre el estudio de los expertos, mediante superposición digital de la imagen sobre el autorretrato del pintor y sobre el estudio del forense especializado en identificar personas desaparecidas: REDESCUBRIENDO A VAN GOGH

En 2004 se realizó en la Universidad de New Haven una exposición reuniendo todas estas pruebas, que se tituló: “Descubriendo a Van Gogh: Un Estudio de la Identificación Forense” ("Discovering van Gogh: A Forensic Study in Identification". Este fue el cartel de la exposición:

Catálogo de la Exposición
La exposición de 2004

En la exposición, también se incluían  varios montajes fotográficos realizados con la fotografía y con algunos de los autorretratos más fieles del pintor.

Estos son algunos montajes semejantes a los que se presentaron en la exposición de 2004, los podemos encontrar en la monografía de Van Gogh de "Galba" que ya hemos citado antes.










Sin embargo el Museo Van Gogh de Ámsterdam, al que le gusta dar siempre su última opinión, ha descartado que la fotografía sea de Vincent y ha rechazado todas las pruebas, probablemente molestos porque el descubrimiento se haya efectuado en Estados Unidos, cerca de la frontera con Canadá, en vez de en Europa.

Pero todos los datos coinciden y resulta muy probable que Vincent guardara esta fotografía durante su estancia en el manicomio de Saint-Rémy, y la haya utilizado como modelo para realizar algunos de sus más famosos autorretratos. Muchas de las observaciones que hemos hecho a lo largo de este artículo sobre las aparentes "paradojas" que encontramos en los autorretratos de Van Gogh, aparecen también en esta imagen que esta “reflejada” derecha-izquierda respecto a su autorretrato de 1888.

Hemos visto varios autorretratos en los que el pintor aparece zurdo o con la ropa abotonada al revés, y también el autorretrato que aparece en tres cuartos mostrando completa la oreja que se había amputado.

También hemos encontrado la misma inversión derecha-izquierda en su autorretrato como Cristo pelirrojo que pintó en Saint-Rèmy, que esta invertido respecto a la lámina de Delacroix que usó como original, y por último tenemos el retrato de su madre que también copió de una fotografía (según lo reconoce el propio Vincent en su carta a Théo), y que coincidente plenamente con la pintura de su madre, cuando se superponen digitalmente ambas imágenes (una vez efectuada la inversión de la derecha con la izquierda).

Esta es la fotografía encontrada y el famoso autorretrato de Van Gogh (invertido derecha-izquierda, para poder compararlos entre si).
La superposición de la imagen del Daguerrotipo (una vez efectuada la reflexión) sobre el autorretrato del manicomio de Saint Rèmy de 1888 ha demostrado sin ninguna duda que se trata de la misma imagen, y que aparece plenamente coincidente en todas sus líneas, la posición de la oreja, el pelo, la barba e incluso la parte superior de una de las solapas de la chaqueta.

Estamos ante la fotografía auténtica de Vincent Van Gogh, y es muy probable que para encajar el dibujo previo de su autorretrato más famoso, el pintor haya utilizado algún tipo de ayuda óptica mediante proyección, la reflexión de la imagen en un cristal o en un espejo.
Podemos ver más montajes de la fotografía con varios de sus mejores autorretratos en estas páginas del web  monográfico de "Galba" sobre Van Gogh, aunque este autor tampoco se muestra plenamente convencido de la autenticidad de la foto, a pesar de las abundantes pruebas disponibles.
Este es el enlace al artículo completo: Autorretratos con parecido a la fotografía

LOS EXPERTOS CONFIRMAN QUE LA FOTO ES DE VAN GOGH
Por último, hay mucha más información disponible sobre la fotografía autentificada, su descubrimiento y su investigación e identificación en estas direcciones de páginas en inglés:
MÁS INFORMACIÓN

CATÁLOGO DE OBRAS COMPLETAS Y AUTORRETRATOS de VAN GOGH

Podemos ver el catálogo completo de todas sus obras en la Wikipedia (únicamente existe el artículo en la edición en inglés de la enciclopedia, no aparece en la edición en español). Este es el enlace: OBRAS DE VAN GOGH.
La obra completa también aparece en la Galeria de Vincent Van Gogh. Este sitio está avalado por el Museo Van Gogh de Ámsterdam, y tiene bastantes páginas en Español y en otros idiomas (menos en Fancés, detalle francamente feo).


Estos son los enlaces a todas sus Pinturas (ordenadas cronológicamente):

También podemos acceder a todos sus autorretratos en este enlace de la enciclopedia Wikipedia en Inglés: AUTORRETRATOS